HABLEMOS DE MARÍA REMEDIOS DEL VALLE.

Borraron su memoria de la historia a causa de su color, porque la manipulada historia argentina tallada en mármol por canallas, cobardes y inmorales no permitieron que una negra hija de esclavos tuviera el reconocimiento que merecía. Hablo de María Remedios del Valle.

Nació en Buenos Aires entre 1766 y 1767, capitana del Ejército del Norte bajo el mando de Manuel Belgrano. Participó heroicamente repeliendo a los ingleses en 1806/07. Su esposo fue muerto en combate al igual que sus 2 hijos, uno propio y otro adoptivo.

Comenzó como auxiliar en el Ejército del Norte y a fuerza de coraje, arrojó en combate y de su abnegación por los heridos y mutilados se ganó por derecho propio el grado de capitana y de “madre de la Patria” como los soldados el mismísimo Manuel Belgrano la llamaban.

Participó activamente de la Batalla de Tucumán salvando a varios soldados heridos del fuego cruzado y llevándolos ella misma hasta la retaguardia.
En la derrota de Ayohuma Remedios combatió fusil en mano, fue herida y capturada por las tropas realistas.

Fue sometida a 9 días de azotes públicos que le dejaron cicatrices de por vida. Pero la brava e indomable negra logró escapar y se incorporó a las fuerzas de Güemes cumpliendo nuevamente la doble función de enfermera y combatiente.
Su actuación volvió a ser heroica y aclamada.

Finalizada de guerra y a los 60 años de edad Remedios volvió a Buenos Aires. Sobrevivía como mendiga y vendiendo pasteles en las calles además de recoger la sobra de comida de los conventos.
En 1827 mientras mendigaba en la Plaza de la Recova fue reconocida por el Gral Viamonte.

“Usted es la capitana que nos acompañó al Alto Perú, es usted una heroína señora” le dijo.
Viamonte que en ese entonces era diputado presentó una petición que le reconociera sus servicios prestados a la patria. Fracasó estrepitosamente en su reclamo. Anchorena defendió el pedido.

Luego de batallar y contra todas las trabas posibles le otorgaron una mísera pensión de $30. Existen muchas dudas que haya cobrado un solo peso dado que tuvo que seguir mendigando.
Pero todo cambió cuando Don Juan Manuel de Rosas llegó al poder.

En reconocimiento a su patriotismo y valor, Juan Manuel le otorgó una pensión de $216 y además de eso Remedios terminó sus días con el apellido Rosas. Juan Manuel se lo legó por la admiración que sentía por esta inmensa mujer que dió todo por la patria sin pedir nada a cambio.

Remedios murió el 8 de noviembre de 1847 y además del grado de Capitana le reconocieron el grado de Sargento Mayor que le acordó Rosas.
La historia mitrista no permitió que una mujer negra fuera conocida como “la madre de la patria”.
Este es un pequeño homenaje a ella.

De la cuenta de Patria Libre.

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