VERDADES QUE SON MENTIRAS

Por Jorge Álvarez

Se ha naturalizado un curioso sistema de comunicación social donde cualquiera dice cualquier cosa como verdad revelada aun siendo mentira. Sin sonrojarse ni importarle demasiado se largan afirmaciones como ciencia cierta cuando no son ciertas, pero si lo cuestionas te fusilan, porque estar contra el relato oficial es ser un negacionista que debe desaparecer. No se puede disentir, no se puede investigar, no se puede contradecir, no se puede opinar, no se puede pensar.

Hitler, Videla, Pinochet, se quedaron en el tiempo frente a esta nueva manipulación post moderna fuera de toda sutileza, de descarado accionar en el que muchos, quizás, hasta de manera inconsciente han entrado.

La pandemia tiene miles de preguntas sin respuestas. Miles de contradicciones. Confusión. Desorientación. Consecuencias.

El lado triste es la muerte. La duda, descubrir que muchos mueren por otras causas, pero declaran que fue por COVID. El lado admirable es el trabajo y el esfuerzo de médicos y enfermeras, las inversiones en el sistema sanitario y vacunas. El lado discutible: los protocoles de la OMS, la prohibición de hacer autopsias, la CENSURA, de informaciones en las redes que no coincidan con la voz oficial. No es fácil volver a meter en el corral del “si wana”, al que probó el valor del libre pensamiento y opinión aún protegido por las constituciones de países del mundo. Uno de los deberes del periodista independiente es INVESTIGAR e informar todas las versiones coincidan o no con los intereses de gobiernos, laboratorios, OMS, etc. Una obligación es buscar la verdad, guste o no guste. Lo que no se puede hacer es manipular las cosas a los fines de conseguir otros resultados: sean negocios, dinero, poder, etc.

A tres médicos metieron presos en Rosario por manifestar por un debate público sobre la pandemia. Es mentira lo que dijo un funcionario que Médicos por la verdad son tres loquitos que incitaban a la violencia. Esa es una organización mundial de médicos y científicos (hay hasta tres premios Nóbel) en muchos países del mundo que piensan distinto con argumentos y pruebas sólidas que no se puede desconocer. Científicos que discuten con los otros y que es evidente no están sujetos a intereses de gobiernos ni laboratorios.

Seamos serios y levantemos sospechas de estar financiados, manipulados o dirigidos como marionetas sin posturas independientes y serias. Nadie niega que hay un problema. Nadie desmerece el trabajo altruista de los trabajadores de la salud, pero no obviemos las investigaciones de gente seria, cuyos valores de ética y moral son tan sólidos como para no aceptar que se los fusilen en el paredón del hecho más tremendo y confuso de la era moderna.

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