EL JUICIO DE ZAHEMIT

Por Hugo Polcan

Donde nace una necesidad
surge un derecho

En la comunidad Vandaba, los juicios se hacen al amanecer. Y a esa hora, así habló el primer demandante:    –  Zahemit encontró en el bosque un ciervo y lo cazó. Lo carneó y retuvo su carne para él. Y aunque tres familias de su toldería pasaban hambre eso días, él no la compartió -.
Y un segundo testigo dijo: –  Hace dos semanas, luego del mediodía, él escuchó un pedido de ayuda porque uno de los nuestros era atacado por un tigre y no se preocupó y se fue a dormir xáziva -. (1)
Con derecho a su defensa, la respuesta de Zahemit fue más o menos así: – Yo cacé el ciervo. Es mío. No estoy obligado al dadsuitá (2) Y estos “hambrientos” me parecen holgazanes… deberían  levantarse más temprano. Si alguien quiere repartir ayuda humanitaria y frutos dulces para los chicos que lo haga, pero a mí no me molesten ni se metan en mi vida.
Y sobre el atacado por el tigre ¿desde cuándo debo ser el protector de otros? ¡Que cada uno se defienda como pueda y no alteren mi tranquilidad!… ¡Y si es de músculo flaco peor para él! ¡Yo no tengo la culpa! Cumplo con lo mío y no me vengan con otras obligaciones -.

El ritual manda una hora de silencio para meditar el veredicto. Luego se sentaron los 18 ancianos y el elegido como Guía del Justo Mando golpeó tres veces con su cetro y expresó:
– Zahemit, esa carne de ciervo no es tuya sino de los que tienen necesidad para poder vivir como se debe. Tienen derecho.  ¿La Gran Madre Cierva parió para vos o para todos?  Y la Gran Nube deja caer la lluvia, sin la que no viviríamos, sin distinción: en tu choza como en la de todos.  Es de sentido común que el bien de la tribu está por sobre lo de cada uno. Si no nos ayudamos, el bosque no es eterno, se irá acabando y no podremos sobrevivir. Habrá más tigres que hombres. O los nuestros se irán a vivir a otras tribus.
Y ¿no te socorrimos cuando lo del jabalí salvaje? Entre nosotros no podemos aceptar actiná. (3 ) Por eso sucumbieron tribus como los yucaba, los amitas, los dictiná. No cuidar a un hermano de la tribu es no pertenecer a la tribu. Quien no quiera colaborar, o no está dispuesto al sacrificio, que se vaya a vivir a otra parte.
Nuestros fundadores hicieron el satsat (4) que nos sacó de la barbarie. Y desde entonces eso es así siempre, ante todo, en toda Vandaba, porque el que sólo busca lo propio traiciona su ser natural. Y esto no vale sólo para nosotros sino para todas las tribus que conocemos. Sin eso ¿cómo vamos a vivir la vida buena que el Monte Eterno quiere que vivamos?  Y si la tribu no sobrevive, ninguno de nosotros sobrevivirá.
Por doce meses Zahemit vivirá a más de seis días de camino de aquí, y si vuelve habrá aprendido que necesita de nosotros -.
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(1)Descanso o siesta después del almuerzo
(2) Deber social equivalente a: hacerse cargo, comprometerse, asumir, ocuparse, atender.
(3) Indiferencia hacia el otro, despreocupación por la suerte del prójimo, inmisericordia, abandono de persona.
(4) Pacto fraterno o tratado de paz que hace posible la convivencia humana.

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